—Las cosas que dije cuando rompimos... —continuó Jack, cambiando de tono, ahora más suave, más deliberado—. Deberías saber que la mayoría no las decía en serio.
Eso le llamó la atención, y Olivia volvió a mirarlo.
—Las dije por rabia —añadió él—. Y por frustración. —Su mirada sostuvo la de ella—. ¿Qué hombre no se enfadaría al perder a una mujer como tú?
Olivia dejó escapar una pequeña risa incrédula, negando con la cabeza. —Vaya. ¿Halagos? —dijo—. Eso es nuevo. Muy poco propio de ti, Jack.
La