Isabella dio un paso hacia adelante de inmediato, dándole un beso rápido a su madre en la mejilla. —Hola, mamá —dijo con voz ligera. Acto seguido, inhaló aire de forma dramática—. Guau. Ya puedo oler la cena y huele que alimenta.
Claire se rió suavemente. —Por supuesto que es lo primero en lo que te fijas. —Luego, con una mirada burlona, añadió—: Y por una vez, tu hermano ha conseguido llegar antes que tú.
—Seguro que solo viene por la comida —respondió Isabella—. No le hagas mucho caso.
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