—Te ves muy distraída.
La voz de Isabella rompió el suave zumbido del coche, ligera pero observadora. Le echó a Olivia una rápida mirada antes de devolver los ojos a la carretera, con una mano apoyada sin esfuerzo sobre el volante.
Olivia parpadeó y giró la cabeza, como si la acabaran de rescatar de un lugar lejano. —¿Qué? —preguntó, demasiado rápido.
Isabella soltó una carcajada corta. —A eso me refiero —dijo—. Ni siquiera me has oído a la primera. —Se acomodó ligeramente en el asiento, reajus