Victoria olvidó por un instante su enojo cuando vio la ciudad desde la ventanilla.París apareció bajo el cielo gris de la mañana, elegante y amplia, con una belleza que durante años solo había visto en fotografías, revistas y sueños guardados con cuidado. Sintió un golpe en el pecho al reconocer el destino.Francia, Adrián la había llevado a París, el lugar al que ella siempre quiso ir para su luna de miel. El viaje había sido pospuesto al inicio porque Regina y sus padres consideraron cruel que ellos viajaran mientras Fernanda seguía en coma. Después, cuando el tiempo pasó, Adrián comenzó a aplazarlo por reuniones, juntas del grupo, cierres financieros y compromisos que siempre parecían más urgentes que ella.Con los años, Victoria dejó de mencionarlo, ahora estaba allí. Bajó del avión intentando controlar su expresión, decidida a no permitir que Adrián notara el efecto que el gesto tenía en ella. París no significaba perdón. No borraba los tres años ni la forma en que la había llev
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