Así que Adrián alcanzó a Victoria antes de que saliera del restaurante.
—Espera.
Ella se detuvo cerca de la entrada, aunque no volvió de inmediato.
—No queda nada más que hablar.
—Sí queda.
Victoria giró hacia él.
—Te escuché disculparte y te agradecí que al fin reconocieras lo que hiciste, pero después me pediste que regresara como si todo lo demás no importara.
—No quiero que vuelvas para hacer lo mismo.
—Entonces ¿para qué quieres que vuelva?
Adrián intentó responder, pero la desesperación t