Victoria terminó la llamada con el licenciado Rivas sin poder ocultar el cansancio en su voz.
—No puedo creer hasta dónde ha llegado Adrián.
Del otro lado de la línea, el abogado mantuvo un tono prudente.
—No está obligada a aceptar la condición, señora Montenegro. Podemos rechazarla y continuar por la vía legal.
Victoria cerró los ojos.
—¿Y cuánto tiempo puede alargar el proceso?
—Varios meses, quizá más, dependiendo de las objeciones que presente y de lo dispuesto que esté a negociar. No pued