Cassie entró en su pequeño y sofocante apartamento arrastrando los pies.El dolor de todo su cuerpo se hizo aún más intenso en cuanto se quitó sus viejos zapatos de tela.Se dejó caer sobre el desgastado sofá de espuma, abrazando con fuerza el collar de lana roja contra su pecho, intentando reunir las pocas fuerzas que aún le quedaban.—¿Cassie? ¿Ya has vuelto?La puerta del baño se abrió, dejando ver a Selena, su mejor amiga y compañera de piso.Selena, que se estaba secando el cabello con una toalla, detuvo inmediatamente sus movimientos al ver el estado tan lamentable en el que se encontraba Cassie, con los ojos hinchados por el llanto.—Sí... algo así, Sel —respondió Cassie con la voz ronca y apagada.Rápidamente escondió el collar dentro del bolsillo de sus pantalones.Selena se acercó y se dejó caer a su lado en el sofá.Su expresión cambió de inmediato, iluminándose con entusiasmo.—Cass, escucha esto. Tengo una buena noticia para ti. En la empresa donde trabajo, Morlens Corp,
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