Aquella noche, Livia apenas pudo dormir. Cada vez que cerraba los ojos, el rostro de Damian volvía a aparecer en sus recuerdos, especialmente la expresión confundida en su mirada. El tono de su voz cuando le dijo que había alguien que le estaba mintiendo. Sin embargo, cada vez que la duda comenzaba a abrirse paso en su interior, Livia volvía a recordar la pila de pruebas sobre su escritorio. Ya había tomado una decisión y, esta vez, no daría marcha atrás. La noticia se propagó más rápido de lo que cualquiera hubiera imaginado. En menos de veinticuatro horas después de que la decisión de Livia fuera anunciada internamente, toda la red de la Dinastía Harrington comenzó a movilizarse. Los contratos de distribución fueron revisados. Las inversiones se suspendieron. Las alianzas estratégicas quedaron congeladas. El acceso a diversos proyectos conjuntos fue cancelado de manera gradual, pero firme. En la sala principal de reuniones de la Dinastía Harrington, el ambiente era sofocante. —P
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