Chillé al encontrarme con su mirada, con sus ojos que me repasaron. Sonrió, una sonrisa oscura y misteriosa. Sus manos repasaron mis muslos y me abrió bien de piernas. Gemí por lo bajo y, sin que quisiera detenerlo, se metió en mi interior en un solo empujón.Grité, el escalofrío me atravesó, mis paredes se abrieron con su gruesa envergadura. Mis puños apresaron la sábana, mientras Tara acogió mi pezón entre sus dientes y envió un rayo eléctrico directo a nuestra unión.Mi boca se abrió, un fino hilo de saliva conectó mis labios, antes de ser reventado por el aire que salió cuando se movió.Lloriqueé, jadeé, me removí, con los músculos tensos, mi vientre caliente, mis pechos lactando, mi centro estremecido, pero ninguno de los dos retrocedió en su esfuerzo.Andrew embistió mi coño apretado una tras otra vez, entre bramidos lobunos, con sus ojos fijos en mi rostro enrojecido, en mi boca abierta, en mi cuello alargado, en mis pechos que rebotaron cuando Tara se alejó y nos miró con eufo
Ler mais