Este la levantó fácilmente haciéndola reír mientras caminaba hacia la habitación. La ropa pronto quedó abandonada por el camino entre besos torpes y manos desesperadas. Cuando finalmente cayeron a la cama, Alma enterró el rostro en el cuello de Jürgen intentó ignorar los pensamientos intrusivos dentro de su cabeza. «Eres mi propiedad» su voz y ojos grises la atormentaron, pero los labios de Jürgen volvieron a poseerla. No. Esta noche, no. Ella iba a olvidar y Jürgen la ayudaría con eso. —Jürgen —jadeó al sentirlo llenarla, no se había siquiera percatado cuando se colocó el condón. Los movimientos del rubios eran rápidos mientras la besaba, Alma gemía sintiéndolo y cerró sus ojos disfrutando el momento. Estaba por llegar al orgasmo, pero Jürgen sé corrió. —Dios… Alma… —jadeó con su rostro en su cuello—. Eso fue… maravilloso —y allí estaba el problema con su amante. —Como siempre —se limitó a decirle mientras dejaba caricias en su espalda, Jürgen salió de ella y se rescató a su
Leer más