―Eres Emma, ¿verdad? ―me pregunta la chica, sacándome de la estupefacción en la que me había sumido por culpa de este energúmeno.¿Un trato?Lo miro con recelo. No sé a qué se refiere con eso, pero ya acepté participar una sola vez en su propuesta, y solo porque mencionó que me delataría con Jesica, por no haber cumplido su pedido como había querido.―Sí, soy Emma, un gusto ―respondo, sintiéndome un poco ridícula al ver que me extiende la mano.La tomo, intentando recomponerme. Trato de esbozar una sonrisa, ya que ella no deja de mirarme. No tengo idea de qué va todo esto y me siento como si estuviera en una emboscada. No me atrevería a preguntarle, porque sospecharía.―El gusto es mío, y debo decir que estoy muy sorprendida. No eres el tipo de chica que combinaría con Alex, pero concuerdo con mamá en que eres la indicada.―Supongo que no ―respondo.―¿Y cómo es que se conocieron? ―pregunta.Es válido que lo haga, porque allí no
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