Capítulo 16No es un acto de cuidado tierno; es un ritual de reclamación. Sus manos recorren mi cuerpo con una urgencia que no disminuye. Pasa el jabón por mis senos, por mi espalda, por mis muslos, pero sus toques no son suaves; son firmes, casi bruscos, marcando su territorio una vez más sobre mi piel. Debo admitir que nunca he hecho esto con ningún hombre. Siempre he considerado que el baño es una parte íntima, casi sagrada, y tener que compartirla me resulta vergonzoso, pero Thor no me deja opciones. Cada vez que sus dedos rozan mi intimidad, suelto un gemido de pura dependencia, de placer absoluto. Odio y amo lo que sus manos están haciendo con mi clítoris. Quiero gritarle que se detenga para poder pensar, pero mi cuerpo, traidor y hambriento, grita por más. Cuando me doy cuenta, estoy empujando mis caderas contra su mano, buscando más presión.Él pega su cuerpo al mío sin apartar sus ojos de mi cara. Comienza a descender, mordiendo cada uno de mis pezones mientras baja hasta
Leer más