Capítulo 15
Me despierto antes de que el sol logre trepar las cumbres heladas de Alaska. El silencio de la cabaña es absoluto, pero el aire se siente distinto: denso, cargado de un aroma a bosque, a resina y a una esencia masculina que ahora parece impregnada en cada poro de mi piel, en cada hebra de mi cabello, en cada partícula de mi cuerpo. Intento moverme, pero un quejido sordo se escapa de mis labios. Siento el cuerpo pesado, con una sensibilidad abrumadora en la entrepierna que me recuerd