LilianaAbro los ojos por obligación, no quiero levantarme aun ya que no he pegado el ojo en toda la noche. La imagen de Lorenzo pidiéndome una tregua anoche y la culpabilidad por dejarlo durmiendo en ese sofá tan pequeño para él me pasaron factura. Debo salir de la cama para ir a verlo, necesitamos un nuevo plan para que la prensa nonos devore mientras estemos en la rueda de prensa. María de los Ángeles duerme plácidamente y eso me da el chance de levantarme sin temor a que despierte, salgo de la cama aun en pijama y me detengo de súbito impactada por su belleza. Lorenzo ya está de pie, ajustándose los puños de una camisa limpia, con el rostro serio y las ojeras delatando la mala noche que pasó en ese maldito mueble.—¿Descansaste? —su voz suena ronca, rasposa, desprovista de la arrogancia de ayer —¿pensaste en lo que te dije?—Eso es algo que no tengo que pensar, Lorenzo —se ha dado cuenta de que estoy aun en pijama y me da un repaso que casi me hace soltar un jadeo —. Además, anoch
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