Capítulo 12. Deseos que queman
Eliana temblaba mientras se aplicaba el último toque de rubor. El vestido rosa pastel se ajustaba a su cuerpo como una caricia, resaltando curvas que ella misma había olvidado. Se miró en el espejo y, por un instante, apenas se reconoció. Se sentía hermosa. Viva.Había dedicado la mañana a cada detalle: una ducha larga y reconfortante, el cabello suave y perfumado, las piernas cuidadosamente depiladas. Cada gesto era un pequeño acto de amor propio que no se permitía desde hacía mucho tiempo. Sin embargo, mientras se perfumaba con su fragancia favorita, un dolor familiar le apretó el pecho.«¿Qué dirías si me vieras así, Alejandro?», pensó con nostalgia.Desde el marco de la ventana, invisible, Alejandro la observaba con el alma rota. El vacío en su pecho, donde antes latía su corazón, parecía arder.—Estás preciosa, mi amor… —susurró al viento—. Daría cualquier cosa por poder abrazarte ahora.Eliana tomó aire, sonrió con valentía y salió hacia la oficina. Por primera vez en más de un
Leer más