Capítulo 12. Deseos que queman
Eliana temblaba mientras se aplicaba el último toque de rubor. El vestido rosa pastel se ajustaba a su cuerpo como una caricia, resaltando curvas que ella misma había olvidado. Se miró en el espejo y, por un instante, apenas se reconoció. Se sentía hermosa. Viva.
Había dedicado la mañana a cada detalle: una ducha larga y reconfortante, el cabello suave y perfumado, las piernas cuidadosamente depiladas. Cada gesto era un pequeño acto de amor propio que no se permitía desde hacía mucho tiempo. Si