Capítulo 24. Una primera desilusión
Un par de horas después, Joseph dejó a Eliana en el hospital con un beso lleno de promesas en la frente. Ella necesitaba estar junto a su madre, y él, aunque con el alma aún envuelta en la calidez de su noche juntos, tuvo que dirigirse a la empresa. Ser el CEO de un imperio no le permitía desaparecer por completo, pero cada recuerdo de Eliana lo llenaba de una paz que nunca antes había conocido.Al entrar en Sullivan Pharmaceuticals, Joseph parecía otro hombre. Su paso era ligero, su expresión relajada, y por primera vez en mucho tiempo, sonreía de verdad. Los empleados se quedaban sorprendidos al recibir un saludo amable y una mirada cálida. Era como si una luz nueva hubiera iluminado su interior. Llegó a su despacho, se dejó caer en el sillón y cerró los ojos un momento. El sabor de Eliana aún permanecía en sus labios. El recuerdo de su cuerpo, de sus gemidos, de cómo se había entregado a él, lo excitó de nuevo. Tuvo que respirar hondo y acomodarse en el asiento, luchando contra el
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