Capítulo 18. Historias dolorosas
Eliana levantó la cabeza y buscó los ojos de Joseph. En ellos brillaba una luz especial, una mezcla de ternura y determinación que parecía envolverla por completo, como si en esa mirada estuviera guardado todo el consuelo que su alma herida necesitaba.
—Todo va a salir bien —susurró él, acariciándole la mejilla con una delicadeza que contrastaba con su habitual arrogancia. Sus dedos temblaron ligeramente al rozar su piel.
—No sé cómo agradecerte todo lo que estás haciendo por nosotras… —murmuró