139. No más mentiras … te amo
Clara Las últimas semanas han sido una auténtica locura. Si alguien me hubiera dicho hace un par de meses que terminaría viviendo en una mansión, cuidando de mi hermanito y ayudando a desmantelar un imperio criminal de la alta sociedad, me habría reído en su cara. Pero aquí estoy.El torbellino legal que desató Maximiliano no ha dado tregua. Tomás, su abogado, ha estado trabajando día y noche junto al detective Ferrer. Las demandas cayeron como un mazo: contra mi padre, Ricardo Soler, por violencia doméstica, extorsión y falsedad documental; y contra el señor Roth, por secuestro legal, fraude, lavado de activos y falsificación de informes médicos. Ver cómo la prensa devora vivos a los intocables de la ciudad ha sido extrañamente catártico. El imperio del padre de Max se está cayendo a pedazos, y el mío está a un paso de terminar tras las rejas de forma definitiva.Sin embargo, el verdadero milagro no está en los tribunales, sino aquí, en el jardín de la mansión.Observo a través del
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