Habían pasado dos meses desde que llegué.Si alguien me hubiera dicho que encontraría paz después de todo lo ocurrido, no lo habría creído.Y, sin embargo, allí estaba.Viviendo en un pequeño pueblo costero donde nadie conocía mi apellido.Donde nadie sabía quién era Iván Volkov.Donde nadie había oído hablar de Ciro Cavalli.Donde yo podía ser simplemente Viktoria.Nada más.El padre Giuseppe cumplió su palabra.Me dio un techo cuando no tenía nada. Me presentó a los habitantes del pueblo y, poco a poco, todos comenzaron a tratarme como una más.La señora Bianca me llevaba pan recién horneado.El pescador Marco siempre aparecía con algún pescado de más para que pudiera cenar.Y la anciana Teresa insistía en tejer diminutos gorros para el bebé.Era extraño.Nunca había tenido una comunidad. Nunca había tenido un hogar.Pero allí, por primera vez en mi vida, empezaba a sentir algo parecido.Mi vientre crecía.Y con él, también crecía mi esperanza.El médico del pueblo me hacía revision
Leer más