Los días comenzaron a transcurrir con una calma que resultaba extraña para todos.Después de meses de traiciones, sangre, pérdidas y guerras empresariales, la Mansión Villarreal parecía estar aprendiendo a respirar nuevamente.Las flores del jardín volvieron a florecer.Los empleados sonreían más.Las luces permanecían encendidas hasta tarde.Y por primera vez desde la muerte de Don Maximiliano, el silencio ya no era sinónimo de tristeza.Era paz.Una mañana, Esmeralda despertó antes del amanecer.Durante unos segundos permaneció inmóvil observando el techo.Todavía le costaba creer que todo hubiera cambiado tan rápido.Muchas veces esperaba abrir los ojos y descubrir que todo había sido un sueño.Que volvería a ser la joven pasante que servía café.Que Don Maximiliano seguiría vivo.Que sus padres estarían esperándola.Que Sebastián nunca habría desaparecido.Pero la realidad era otra.Una realidad imperfecta.Marcada por cicatrices.Pero también llena de amor.Giró la cabeza lentame
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