La tranquilidad había regresado a la Mansión Villarreal.
Y poco a poco todos comenzaban a acostumbrarse a ella.
Ya no había llamadas de emergencia en mitad de la noche.
Ya no había amenazas escondidas en sobres anónimos.
Ya no había reuniones secretas para defender el legado familiar.
Por primera vez en años, la vida parecía avanzar en la dirección correcta.
Pero aquella mañana traería una sorpresa que nadie esperaba.
El Licenciado Arriaga llegó temprano.
Demasiado temprano.
Y cuando apareció e