Las semanas comenzaron a pasar con una tranquilidad que todavía sorprendía a Esmeralda.
Cada mañana despertaba esperando que algo terrible ocurriera.
Que sonara el teléfono.
Que apareciera una nueva amenaza.
Que surgiera otro enemigo oculto.
Pero nada de eso sucedía.
Por primera vez en muchos años, la vida parecía darle una oportunidad para respirar.
Y aunque aún había procesos judiciales abiertos y la búsqueda de Adrián continuaba, el miedo ya no gobernaba sus días.
Ahora había algo más fuerte