La madrugada los encontró todavía dentro de la habitación secreta.
Nadie había querido marcharse.
Durante horas revisaron fotografías, cartas y recuerdos que Don Maximiliano había guardado con una dedicación casi obsesiva.
Como si hubiera sabido que algún día aquellas piezas serían necesarias para reconstruir una familia rota.
La vieja chimenea de la sala seguía encendida.
Las llamas proyectaban sombras suaves sobre las paredes cubiertas de fotografías.
Y por primera vez en décadas, aquellas im