Estaba ya medio dormida, pero pude escuchar los pasos de mi marido acercándose a la puerta del dormitorio, enseguida me puse de espaldas a la puerta y cerre los ojos, como si ya estuviera durmiendo. Giovani se sentó a un lado de la cama, me quito la sabana, y empezó a acariciar mi cuerpo, lentamente, poco a poco, desde mi cuello hasta mis piernas, subiendo su mano muy lentamente hasta mi entrepierna, donde me aparto el camison, dejando mis nalgas al desnudo. Empezó a acariciarlas en círculos con sus manos, apartó la cinta de mi tanga, acariciando con sus dedos la rajita hasta mi ano, subiendo y bajando muy lentamente, besando mis nalgas, al mismo tiempo que me daba ciertos mordisquitos, haciendo que moviera mi cuerpo pues ero esa sensibilidad pura de unos labios suaves y tiernos. Siguio subiendo mi ropa, acariciándome esta vez la espalda, pasó por mi columna, los laterales de mi cuerpo, dejando en cada centímetro un beso o un mordisquito, Ya no pude más y me di la vuelta quedando los
Leer más