Dos días después, Bella se puso de parto, estuvo dando vueltas por la casa y por la parte de fuera, pero siempre acompañada de mi esposo, Por un momento me quedé mirándolos, fijandome en que eran la pareja perfecta, no se que mas podia hacer, pero desde que llegamos, no pude estar con mi marido más de diez minutos a solas.—- ¿Qué estás pensando? — me pregunto Paula, que me conocia muy bien.—- Me marcho de este lugar Paula, quiero mi vida, la de antes, ver a Giovani como hace a la perfección de marido de esa puta, no puedo, lo siento pero me marcho —- le dije.—-- ¿Vas a pedir permiso a los padrinos? —- me pregunto haciéndome reír.—- ¿A quién?¿a esos payasos que se hacen llamar padrinos? no, me voy porque yo quiero, porque si no castigan a Giovani o a esa zorra por lo que están haciendo, no creo que me castiguen a mi, ademas yo no pertenezco a esta tribu de subnormales — le comente, escuchando cómo reía mi amiga.—- ¿De que te ries preciosa? — preguntó Antonello a su novia, dándole
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