Al día siguiente después de la reunión que mantuvimos los Americanos y yo, en el que quedaron muy satisfechos por cómo estaba manejando las inversiones en España, Giovani y yo no quisimos seguir en Nueva York, pues Antonello llamó a Giovani diciéndole que ya estaban en Madrid. La reunión que yo tenía terminó tarde, así que con las horas de sol que quedaban en la ciudad ya que hacía frío cuando el sol se ocultaba, decidimos volvernos a casa. En el aeropuerto de Madrid nos fuimos al aparcamiento