Abrí los ojos despacio.La primera sensación fue el silencio.Un silencio espeso, poco habitual. No el de mi departamento, donde siempre hay algún ruido lejano colándose por las paredes, sino uno más limpio, más… ajeno.Demasiado perfecto.Después llegó la luz.Una claridad suave que se filtraba entre las cortinas, bañando la habitación con un tono cálido que dejaba claro que el día ya llevaba rato en marcha. No era temprano. Ni siquiera cerca.Intenté moverme.Grave error.Mi cuerpo respondió con una protesta generalizada. Cada músculo parecía recordarme, con una precisión poco amable, que había tomado decisiones cuestionables durante la noche. O, siendo más honesta, que había perdido cualquier tipo de dignidad entre copa y copa.—Mierda… —murmuré, con la voz seca, áspera.Me quedé inmóvil unos segundos, intentando ordenar mis pensamientos, como si fueran papeles desordenados tras una tormenta.Respirar. Sentir. Reconocer.Estaba en una cama.Una cama grande.No. Enorme.Las sábanas
Leer más