El aire entre nosotros no se movía.
Ni un centímetro.
Ni una salida.
Mi respiración estaba desordenada, y su mano, todavía cerca de mi rostro, parecía sostener algo invisible entre los dos. Algo que ya no se sentía como tensión… sino como un punto de no retorno.
Pensé que iba a besarme.
No como una idea.
Como una certeza.
Lo vi en la forma en que su mirada descendió apenas a mis labios, en cómo su cuerpo se inclinó lo justo, en ese silencio denso que existe justo antes de que algo cambie para s