(POV Diddier Montalvo)
No debí aceptar esa invitación a beber.
Esa fue la primera conclusión a la que llegue en cuanto crucé la puerta.
No era por el ruido, ni la música, ni siquiera por esa luz tenue diseñada para ocultar más que para mostrar.
Era el ambiente.
Ese tipo de lugares donde todo está calculado al milímetro para provocar. Donde nada es casualidad y cada detalle empuja a la gente a hacer cosas que, sobrios, jamás harían.
Exhalé despacio.
—Error de cálculo.
No suelo cometerlos.
Pero