Seis meses después.La primavera había llegado al pueblo con fuerza. Los árboles estaban llenos de hojas verdes y el olor a flores frescas entraba por las ventanas abiertas de la biblioteca.Mateo estaba colocando los libros nuevos en la estantería principal cuando escuchó la risa de su hija desde el Rincón de Valeria. La pequeña Valeria, ahora de cuatro años, estaba sentada en el suelo rodeada de libros, contándole historias a su hermanito que aún estaba en la barriga de Johanna.—…y entonces la princesa le dijo al dragón que no tenía que dar miedo, que solo estaba solo —decía la niña con voz animada.Mateo sonrió mientras los observaba. Johanna estaba sentada en uno de los sillones, con una mano sobre su enorme barriga, mirándolos con ternura.—¿Cómo te sientes hoy? —preguntó Mateo acercándose a ella.—Pesada —respondió Johanna con una sonrisa cansada—. Estos dos están muy activos. Creo que van a salir corriendo en cuanto nazcan.Mateo se agachó frente a ella y puso ambas manos sobr
Leer más