MICHAELAliana es un problema hoy.Ha estado tan feliz y animada todo el día que no tengo ni idea de qué hacer con ella; se siente tan bien verla así. Soy feliz cada vez que ella lo es y estoy completamente agradecido por este momento.Está sentada al borde de mi escritorio, con las piernas cruzadas a la altura del tobillo y la falda subida lo justo para ser distractora sin ser obvia. Sus dedos juguetean con un bolígrafo que no es suyo, girándolo lentamente, mordiéndolo, sonriendo con picardía, con los ojos fijos en mí como si fuera yo quien estuviera bajo evaluación.—Estás mirando, Michael. Cuidado, no soy tu comida favorita, así que mira hacia otro lado, cariño —dice ella a la ligera.—¿No mirarías tú si estuvieras en mi lugar? Tengo a una diosa hermosa con un cuerpo de infarto, el amor de mi vida y mi amor platónico absoluto mirándome con unos ojos que me derriten... ¿cómo podría concentrarme en el trabajo y no mirarte? —respondo, sin siquiera fingir.Ella tararea. —Mentiroso. Est
Leer más