—¡Vamos, Elara! ¿De dónde sacas que esto es una galleta? ¡Es literalmente una piedra! —exclamó Sera, golpeando la galleta ligeramente quemada y deforme contra la mesa de madera. El sonido seco, un rotundo "clac", provocó las carcajadas de las demás mujeres reunidas alrededor de la hoguera.—Soy cirujana, Sera, no panadera —me defendí, cruzándome de brazos—. Cortar a un hombre con un bisturí ha resultado ser mucho más fácil que darle forma a esta maldita masa.Era el segundo día del Campamento de Caza Tradicional y, en ese momento, estábamos en medio del valle, en pleno epicentro de la famosa competición de "La Mejor Galleta", un evento no oficial entre las mujeres, pero competitivo a muerte.—Lo siento, cariño, pero este año el primer puesto vuelve a ser para la manada Valle de Plata —dijo Nora, mostrando con orgullo su tarta de moras—. Aunque, todo hay que decirlo, si usáramos tu galleta como munición en la frontera, derribaríamos a los de Garra de Plata de un solo golpe.—No os burl
Leer más