—No entiendo el cuarto punto, Thomas —dije, empujando el pergamino hacia el centro de la mesa—. ¿Por qué el treinta por ciento de los fondos que confiscamos de aquel castillo en Europa se está transfiriendo a una nueva unidad bajo el nombre de "seguridad fronteriza independiente"? Ya tenemos un ejército de guardias que heredamos del consejo.Thomas, el anciano representante del consejo civil, se aclaró la garganta nerviosamente. A su lado, el joven miembro del consejo, Aris, estaba prácticamente hundido en su silla bajo la mirada letal que Damien le clavaba.—Luna —dijo Thomas, entrelazando las manos sobre la mesa—. Tenemos un ejército, sí. Los guardias bajo el mando del Alfa son invencibles. Sin embargo, la población civil, especialmente los que viven en los pueblos, le tiene mucho miedo a la antigua opresión militar del consejo. Queríamos formar un equipo de vigilancia que solo patrullara los pueblos fronterizos, con un aspecto más... civil. Desarmados. Solo para comunicaciones.—¿D
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