**ELENA**La madera crujía bajo mis tacones mientras avanzaba hacia el despacho. El sabor de su boca todavía permanecía en mis labios, rudo, posesivo, impregnado de una furia que no me pertenecía, pero que me había dejado temblando. Me pasé el dorso de la mano por la boca, intentando borrar el rastro de su humillación pública. Frente a Joel me había usado como un trofeo de caza; segundos antes, en el mar, me había mirado como si fuera su único salvavidas.—Pasa —ordenó su voz desde el interior, gélida, desprovista de cualquier rastro de la pasión salvaje de la cena.Damián estaba de pie junto al ventanal de la biblioteca, dándome la espalda. Se había colocado la chaqueta del esmoquin, ocultando la sangre y la debilidad de su herida. El hombre que casi pierde el control en el comedor había desaparecido. En su lugar estaba el CEO de las Industrias Cavalli, el titán corporativo que destruía vidas con un movimiento de su pluma estilográfica.—Eres un bipolar, Damián —escupí, cerrando la p
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