**ELENA**
La madera crujía bajo mis tacones mientras avanzaba hacia el despacho. El sabor de su boca todavía permanecía en mis labios, rudo, posesivo, impregnado de una furia que no me pertenecía, pero que me había dejado temblando. Me pasé el dorso de la mano por la boca, intentando borrar el rastro de su humillación pública. Frente a Joel me había usado como un trofeo de caza; segundos antes, en el mar, me había mirado como si fuera su único salvavidas.
—Pasa —ordenó su voz desde el interior,