—¡Por favor! Puedo arreglar esto——Y asegúrense —añadió ella, volviendo por fin la mirada hacia él— de que recuerde exactamente cuál es su lugar.Greene cayó esta vez completamente de rodillas. Justo ahí, delante de todos.—¡Elara, por favor! ¡No lo sabía! ¡Te juro que no lo sabía—!Ella lo miró, imperturbable.—Tienes razón —dijo en voz baja—.—No lo sabías.Sus labios se curvaron levemente, no en una sonrisa, sino en algo más frío.—Y esa ignorancia te costó todo.Se giró hacia los guardias y luego se inclinó un poco hacia Greene, acercándose a su oído.—Pasé diez años fregando tus suelos, Greene. Esta noche y para siempre, tú fregarás los míos.—Por favor… Elle, por el bien de lo hermoso…La mano de ella impactó contra su rostro en una bofetada, haciendo que su cara se girara.—¿Hermoso qué? —preguntó, entrecerrando los ojos—. Recuérdame, ¿qué tuvo alguna vez de hermoso en ti?—Llévenselo.Los guardias lo agarraron y lo arrastraron hacia atrás mientras él gritaba, suplicaba, se res
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