«¿Por qué siempre es tan atento y se preocupa tanto por mí?».La pregunta de Elena quedó flotando en el aire. El ambiente dentro del auto se volvió tenso de repente. El agarre de las manos de Arez al volante se apretó de manera evidente, volviendo blancos los nudillos sobre el reverso de sus manos.Arez carraspeó despacio, ajustándose la mascarilla con una mano antes de volver a fijar la vista al frente, hacia la calle.«Me... me preocupo porque eres mi subordinada, y mi deber como tu superior es hacerme responsable de la salud de mi personal». La voz de Arez sonó plana, privada de cualquier tono emocional que pudiera ser descifrado.Elena entornó los ojos. Ladeó un poco el cuerpo para observarlo de perfil, con la mitad del rostro aún oculto bajo la tela negra. «¿Y acaso es igual con todos los demás subordinados?».Arez presionó un poco más el acelerador, rebasando a una motocicleta que iba delante de ellos.«Por supuesto, Elena. Además, somos vecinos. No quisiéramos que te enfermes,
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