103. Demasiado tarde
IsabelPetrov… por alguna razón el apellido se me hace familiar, como si lo hubiese escuchado antes, pero no recuerdo donde.—Le dieron una medalla de honor, lo felicitaron en los periódicos —dice Ramírez con un gesto de desprecio—. Pero, al parecer, no había quedado muy cuerdo después de ver a sus hombres ser desmembrados uno a uno. El "héroe" regresó roto.La rabia burbujea en mi interior, quemando el miedo. Ver la burla en sus gestos, la forma en que se mofa del trauma de un hombre que lo dio todo, me hace perder los estribos.—Bueno, considerando el infierno por el que usted lo hizo pasar, no es de extrañar que no sea el mismo —escupo las palabras con veneno—. Pero no insinúe que está mal de la cabeza. Dante es el hombre más lúcido que he conocido. No es él quien decapita gente por ahí ni quien vende a sus hermanos por unos cuantos lingotes de oro. El único psicópata en esta habitación es usted.En cuanto las palabras salen de mi boca, desearía poder recuperarlas. El ambiente en la
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