Abrí los ojos lentamente... y lo primero que noté fue el vacío a mi lado.Fruncí el ceño, incorporándome de golpe sobre la cama, aún envuelta entre las sábanas.Giré la cabeza.Ahí estaba.De pie, de espaldas a mí, quitándose la ropa con total naturalidad, como si nada.Mi corazón dio un pequeño salto.—Buenos días, princesa... —dijo, girándose hacia mí con una sonrisa suave, caminando lentamente en mi dirección.—Buenos días... —murmuré, bajando la mirada, sintiendo cómo el calor me subía a las mejillas.A pesar de todo lo que ya había pasado entre nosotros... seguía dándome vergüenza.—¿Sabes cuánto te amo? —susurró, inclinándose frente a mí y acariciando mi rostro con una delicadeza que me desarmó por completo.—Sí... —respondí, apenas audible—. Yo también te amo... así de harto...Se rió bajito, negando con la cabeza.—Eres tan inocente a veces... —mordió su labio, divertido—. Me encantas.—¿Te vas a bañar? —pregunté, intentando desviar mi nerviosismo.—Sí... —respondió, sin dejar
Leer más