Ható mis manos contra la cama, dejándome de espaldas, amarró mis piernas a una gran varilla dejándolas abiertas. No sabía lo que estaba pasando, sólo una vez había sacado las esposas para amarrar mis manos a la cama, ¿esa varilla con amarre cuando la había comprado?, no me importó en lo absoluto, quería sentir como me llenaba nuevamente. Mi boca estaba chorreando saliva, estaba deleitada, sólo pensaba en tener su gran miembro en mi, que me diera duro y sin descansar.Postrada en la cama, amarrada de manos y pies, sentí sus suaves y grandes manos pasar por mi espalda bajando a mis nalgas. Acariciando cada centímetro de mi, y lentamente acomodando mi cuerpo en una posición donde mis nalgas quedaban levantadas, con mis rodillas a la cama sosteniendo mi cuerpo, y mi torso cayendo hacia las sabanas, aquella posición llamada "en cuatro".Intenté mirarlo aún con mi cabeza pegada a la cama, agarró su miembro poniéndolo recto frente a mi túnel, empezó a meterlo suavemente, pero en segundos su
Leer más