Por fin llegó ese día que tanto había evitado en mi mente. Era lunes, el inicio de algo completamente nuevo: mi primer día en la universidad. Los nervios me recorrían el cuerpo sin descanso; sabía que habría demasiada gente, demasiadas miradas, y la idea de no encontrar a alguien con quien conectar me pesaba más de lo que quería admitir.
Apenas sonó la alarma, me levanté casi de inmediato. Me vestí con rapidez, revisé que llevara todo lo necesario y bajé a desayunar, aunque lo hice casi sin sent