El bosque estaba demasiado silencioso.No era un silencio natural. No era la calma habitual de la noche ni el susurro leve del viento entre los árboles. Era un vacío extraño, como si todo lo que habitaba en ese lugar hubiese decidido apartarse… como si algo más grande estuviera a punto de manifestarse.Kael lo sintió primero.Siempre lo hacía.Su cuerpo se tensó sin previo aviso mientras avanzaba entre la oscuridad, sus pasos firmes pero cargados de una inquietud que no lograba disimular. Había aprendido a ignorar muchas cosas a lo largo de su vida: el dolor, la culpa, incluso el deseo. Pero esto… esto era diferente.Esto lo atravesaba.Una presión invisible se instaló en su pecho, expandiéndose lentamente, quemando desde adentro. No era dolor. Era reconocimiento.Y lo odiaba.—Está cerca —gruñó, más para sí mismo que para el mundo.Pero no estaba solo.—Siempre lo está.La voz resonó dentro de su cabeza, grave, profunda… imposible de ignorar.Kael cerró los ojos con fuerza, apretando
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