Capítulo 55. Un empujoncito.
Amanda salió de golpe de los tórridos recuerdos al ver la ceja alzada de su amiga.Respiró hondo, tragando aire para calmar el latido desbocado de su corazón, y le dio la vuelta al celular sobre el escritorio, como si así pudiera ocultar la evidencia de su propia debilidad.—No lo puedo negar más, Adri —confesó de repente, soltando el aire contenido en un suspiro pesado, rindiéndose—. Amo a Víctor. Lo amo de verdad. Esto es mucho más que sexo y deseo...Adriana abrió los ojos de par en par, dejando la taza de café sobre la mesa con un golpe seco.—¿Qué? —exclamó, atónita—. A ver, rebobina. ¿Me estás diciendo que te volviste a enamorar del hombre que te mintió en la cara?—Es complicado, lo sé —se defendió Amanda, pasándose las manos por el cabello con frustración—. Es una locura total, pero es lo que siento aquí en el pecho. Va mucho más allá de la forma salvaje en la que me toma en la cama. Cuando me mira, cuando me toca, siento que me desnuda el alma, no solo el cuerpo.Adriana se re
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