Capítulo 55. Sexo salvaje 1.
Al caer la noche, la inmensa mansión Grimaldi estaba sumida en un silencio profundo.
Víctor subió los escalones de mármol pisando con el extremo cuidado de un ladrón dentro de su propia casa.
Tenía el pulso acelerado, latiéndole en la garganta, y las manos le sudaban ligeramente. Estaba nervioso; Amanda era completamente impredecible.
Por un lado, le había mandado ese mensaje que casi lo hace estrellarse de frente contra la pared, pero por el otro, sabía que su esposa podía arrepentirse en cual