Capítulo 58. Un empujoncito.
Amanda salió de golpe de los tórridos recuerdos al ver la ceja alzada de su amiga.
Respiró hondo, tragando aire para calmar el latido desbocado de su corazón, y le dio la vuelta al celular sobre el escritorio, como si así pudiera ocultar la evidencia de su propia debilidad.
—No lo puedo negar más, Adri —confesó de repente, soltando el aire contenido en un suspiro pesado, rindiéndose—. Amo a Víctor. Lo amo de verdad. Esto es mucho más que sexo y deseo...
Adriana abrió los ojos de par en par, dej