Capítulo 54. El cuerpo pide acción.
Amanda se bajó del pesado escritorio de caoba con la respiración aún agitada.
Las piernas le temblaban ligeramente por la intensidad del orgasmo, pero su orgullo fue más rápido.
Miró a Víctor con una rabia mezclada con el rubor del sexo, y le dio un empujón fuerte en el pecho desnudo para alejarlo.
—Apártate —bramó.
Sin perder un segundo, se bajó la falda del traje, acomodándola sobre sus muslos.
Miró de reojo su fina ropa interior de encaje, ahora rasgada e inservible sobre la alfombra, y la d