Capítulo 60. Siguen los secretos.
Esa mañana, Amanda se sentía como una mujer nueva.
Se miró al espejo por última vez, ajustándose la chaqueta de su traje sastre color crema que le sentaba de maravilla.
No era solo la ropa; era la seguridad que le brillaba en los ojos.
Por fin, después de semanas de incertidumbre y de ver cómo sus ahorros se esfumaban, iba a firmar el contrato que pondría su firma de arquitectos en el mapa de California.
Llegó a las oficinas de Alfredo Reyes puntual, con Adriana pisándole los talones y cargando