Capítulo 61. El ramo de Orquídeas.
Amanda y Adriana se disponían a subir al auto.
La euforia del contrato millonario aún vibraba en el pecho de Amanda, una sensación de triunfo que se vio interrumpida por una voz jadeante tras ellas.
—¡Arquitecta! ¡Espere! —Un joven asistente de la oficina de Alfredo Reyes se acercó corriendo, recuperando el aliento mientras sostenía un espectacular ramo de orquídeas blancas. —Disculpe, lo dejó olvidado sobre el escritorio de mi jefe.
Amanda parpadeó, sorprendida, y extendió las manos para recib