Capítulo 126. Un adiós cruel 1.
Daniel llevaba días con una presión insoportable en el pecho. La frustración le estaba comiendo la cabeza, impidiéndole concentrarse en la empresa o en cualquier otra cosa que no fuera el paradero de esa mujer.Aparcó frente al edificio de Brenda de mala gana, dispuesto a mirar hacia arriba, maldecir al viento y largarse de nuevo a su lujoso apartamento.Sin embargo, al levantar la vista, notó algo distinto que le detuvo la respiración por un microsegundo: la luz de su ventana estaba encendida.Sin pensarlo dos veces, bajó del auto dejando la puerta casi mal cerrada, entró al edificio evadiendo al conserje y subió los escalones de dos en dos, ignorando por completo el ascensor.Al llegar al piso, tocó el timbre con insistencia, golpeando la madera con los nudillos, exigiendo respuestas de una buena vez por todas.La cerradura giró lentamente, pero quien abrió la puerta no fue la mujer que lo traía completamente desquiciado.Daniel se quedó firme en el umbral. Frente a él, con su típic
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